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Todos hemos escuchado que nuestro México se ubica en
el primer lugar tanto de Obesidad Infantil como de
Obesidad en el Adulto. Ciertamente es así, y lograr
modificar esta calificación no se visualiza en el
corto plazo por el sinnúmero de factores que
participan en el origen y evolución del
padecimiento, en este artículo tocaremos algunos de
los elementos que nos han predispuesto a alcanzar
estas cifras que en los adultos aplican a 7 de cada
10 mexicanos en los niños y adolescentes a 4 de cada
10.
ORIGEN GENETICO
Aunque está demostrado que las anomalías genéticas
de incluso un solo gen pueden desarrollarnos
Obesidad a niveles muy importantes, estas
condiciones solo se presentan en el 1% de los casos
de exceso de peso, y se acompañan de otras
manifestación físicas evidentes como sucede con
algunos padecimientos específicos, el síndrome Cohen
o el de Prader Willi son ejemplos de ello.
También se ha descubierto que existen mas de 200
genes, que, con una penetrancia variable pueden
tener cierto impacto sobre nuestra composición
corporal; dicho así, tenemos genes que pueden
codificarnos para aumentar el apetito, disminuir
nuestro metabolismo, predisponer a almacenar grasa
abdominal, disminuir nuestra actividad física,
disminuir nuestra capacidad de saciedad, etc.
La raza humana viene luchando contra las
deficiencias alimenticias desde hace miles de años,
cuando, desde los inicios de nuestra especie,
conseguir alimentos no era tan sencillo, y aunque
los tuviéramos, no podíamos conservarlos por mucho
tiempo; esto justifica que algunas combinaciones de
estos genes promotores para inducir aumento de peso
estén activados en prácticamente todos los seres
humanos. Si a esta condición de “Programación
Genética” le adicionamos los cambios socioculturales
y alimenticios de los últimos 200 años, los que
tocaremos en el siguiente apartado, entenderemos
fácilmente la magnitud del problema.
ORIGEN AMBIENTAL
A los cambios socioculturales que nos referimos
antes, los podemos incluir como las causas
ambientales. La primera condición viene con la
“Revolución Industrial”; mientras que hasta antes
del siglo XIX el 70% de la energía utilizada en
procesos conocidos era producto de la fuerza humana,
a partir del final de ese siglo, y con la invención
de máquinas, automóviles, trenes, barcos y
dispositivos para almacenar y hacer duraderos los
alimentos ese gasto energético como “especie humana”
se fue reduciendo considerablemente. Hoy día, se
calcula que solo se requiere del 1% de fuerza humana
para mover a toda la industria.
Como consecuencia de la “Tecnificación”, ahora
tenemos acceso a comidas poco habituales,
provenientes de otras culturas y no diseñadas para
nuestras diversas razas, las que están,
“Genéticamente” programadas, para alimentos de su
entorno. Es en este momento, a principios y
mediados del siglo XX, cuando con discreción, se
comenzó a observar una mayor incidencia de la
patología de la Obesidad.
Otro serio trastorno que disparó a niveles
inusitados y nos ha llevado a las cifras actuales,
ha sido la “Revolución Tecnológica”. Desde hace 50
años comenzamos a tener dispositivos que,
facilitando nuestro diario vivir, han modificado
severamente nuestros niveles de actividad;
Teléfonos, televisores, videojuegos, celulares,
computadoras, y cada vez mas instrumentos que
promueven el sedentarismo. Es inevitable tener una
computadora en la oficina o en la casa, sin ella no
podríamos desarrollar nuestras actividades actuales;
sin embargo, es el abuso de las mismas el que
acarrea el problema. Hay muchos estudios que han
demostrado que estar frente a un dispositivo
electrónico por mas de 3 hs al día, convierten a
esta acción en un factor de riesgo para desarrollar
Obesidad. Esto es importante porque, en nuestras
oficinas estamos de 6 a 8 hs frente al monitor y
nuestro hijos tienen que hacer sus tareas durante
3-5 hs diarias a través de monitores, y cuando este
no es el caso por su pequeña edad, tienen toda una
barra de programación televisiva infantil que
promueve estar “disfrutándola” sin mayor actividad
física. Agreguen ahora el tiempo empleado en
videojuegos.
Sin duda todos estos cambios y el estilo de vida
cada vez mas acelerado, han modificado nuestro
consumo de alimentos, llevándonos a permitir el
acceso a muchos productos de comida rápida, que
aunque no sean consumidos en el restaurante, podemos
tener en casa con la falsa idea de su origen
doméstico; pizzas, hamburguesas, papas fritas,
palomitas, hot dogs, frituras y agreguemos aquí a
los refrescos de cualquier tipo. Esta “Transición
Nutricional” ha llegado en un momento crucial.
Recordemos que junto a ella está el sedentarismo de
la “Revolución Tecnológica” y la falta de actividad
física programada y definida por cualquier excusa;
falta de tiempo, falta de espacios adecuados, falta
de compañía adecuada o incluso la inseguridad.
Hoy en día, según estudios observacionales muy bien
realizados en varios países, se le atribuye al
ambiente, el 70% del impacto de los índices de
sobrepeso. Por fortuna los factores ambientales
pueden modificarse, nuestra labor consiste entonces,
en aprender a modificar nuestro estilo de vida para
lograr prevenir el problema; de esto hablaremos en
nuestro siguiente número.
Dr. J. Diego Benavides H.
Pediatra-Neonatólogo
Especialista en Obesidad Infantil y Juvenil
doctordiegob@hotmail.com
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