FIEBRE
Algunas personas tienen el temor de que una fiebre alta puede causar
daño cerebral. Esto es completamente
falso. De ser así, entonces
todos tendríamos retraso mental porque de niños tuvimos en alguna
ocasión fiebre… La verdad es que la fiebre es un arma de nuestro
organismo para protegernos contra las infecciones.
Cuando tenemos una infección en cualquier parte de nuestro cuerpo,
producimos más calor (fiebre); con este aumento de la temperatura,
nuestras defensas pueden matar a los gérmenes que producen las
infecciones de una manera más eficaz.
Así que la fiebre no es enemiga, sino amiga, que ayuda al cuerpo a
combatir los gérmenes que producen las enfermedades infecciosas.
Así que, no nos preguntemos "¿qué voy a hacer para bajar la
fiebre…?" , si no "¿qué es lo que está causando la
fiebre…?".
Es entonces, que debemos detectar si la causa de la fiebre es
peligrosa o no. Afortunadamente, la mayor parte de las causas de
fiebre no son serias ni indican un peligro para la vida del niño;
como por ejemplo las infecciones de oído, de garganta o una simple
gripe.
Excepcionalmente puede haber una infección seria. Un ejemplo de ésta
es la neumonía.
Cuando alguien padece neumonía hay tres síntomas principales:
Otro ejemplo de infección grave es la meningitis; ésta es una
infección causada por gérmenes que atacan las membranas que cubren
al cerebro.
Afortunadamente esta infección es rara, y la mayoría de los niños
con fiebre no tienen meningitis.
Para diferenciar si un niño tiene o no una infección grave, es
necesario ver el entorno, el ambiente, y no solamente el termómetro.
Un niño puede tener 40 grados de temperatura y tener meningitis,
mientras que otro con los mismos 40 grados tener una simple gripe y
recuperarse en 3 a 4 días.
Debemos ver al niño y preguntarnos:
Si las respuestas son un "SI", lo más probable es que el
niño no tenga meningitis; si es un NO, entonces debe consultar a un
médico de inmediato.
Ya sabiendo que la fiebre no es enemiga, no debe preocuparse con
esfuerzos sobrehumanos para disminuirla; recuerde que lo que hace al
tratar de bajarla es lo contrario a lo que nuestro cuerpo esta
haciendo.
Usted habrá oído de los baños con agua fría, o tal vez sea de los
que arropan al niño al sentirlo con fiebre o escalofríos, pero
recuerde la última vez que usted tuvo fiebre…
¿le hubiera gustado meterse a un baño tibio, no se diga frío? ¿o
estar debajo de dos o tres cobertores…?
El acetaminofén, es usado no
tanto para bajar la fiebre (que de hecho lo hace), sino para hacer
sentir mejor a la persona que lo toma, o sea, elimina molestias
generales.
Si el niño no tiene un síntoma específico (como dolor de oído o
garganta), lo más probable es que tenga un resfriado común (o gripe). El resfriado es una infección viral. Para entender esto,
imagine dos tipos diferentes de gérmenes, los VIRUS y las BACTERIAS.
Las bacterias son aquellos que pueden ser destruidos por los
antibióticos, como la penicilina.
LOS
ANTIBIÓTICOS NO MATAN A LOS VIRUS.
Por lo tanto, si la enfermedad es causada por un virus (como la
varicela, la gripe, rubeóla, etc.) nada se puede hacer más que
esperar a que el cuerpo humano lo deseche por sí mismo.
Usted tal vez haya oído hablar de las convulsiones por fiebre. Son
llamadas convulsiones febriles y pasan en 3 de cada 100 niños. Estas
duran por lo general unos cuantos minutos y son un evento terrorífico
para los padres; sin embargo, son totalmente inofensivas y NO PRODUCEN
DAÑO CEREBRAL, si tiene más dudas sobre este tema, pregunte a su
médico.
Resumiendo, la fiebre es amiga, y nos ayuda a combatir infecciones.
Debemos preocuparnos más por la causa de la fiebre en lugar de la
fiebre en sí.
Si el niño se ve bien, como usted acostumbra verlo, lo más probable
es que se trate de un infección leve. Si el entorno entero (el niño)
no luce bien, o la fiebre dura más de tres días, debe acudir con su
médico.
Traducido de:
Rathle,
H. Pediatrics in Review vol. 18, No. 12, diciembre de 1997.
Por:
Residentes
de Pediatria, Hospital San José, ITESM.