La ingestión de un cuerpo extraño es un accidente que ocurre con
mayor frecuencia en el hogar, donde algún familiar suele ver el
evento; se presenta a cualquier edad, pero su mayor incidencia es
entre el año y los tres años de edad, ya que en esta etapa de la
vida los niños suelen ser muy inquietos y tienden a llevarse todo a
la boca para conocer su consistencia; refiriéndose en algunos
artículos predominio del sexo masculino.
Existen diferentes tipos de cuerpos extraños que pueden ser ingeridos
por un niño, tanto de tipo orgánico como inorgánico y suelen la
mayoría de éstos pasar a través de todo el tubo digestivo y ser
evacuados; sin embargo, algunos por su tamaño, forma y
características quedan alojados en alguna zona durante su trayecto,
siendo el tercio superior del esófago el lugar más frecuente,
seguido del estómago y muy esporádicamente en el intestino. La
moneda es el cuerpo extraño más frecuentemente ingerido, seguido de
alimentos, huesos, piezas de joyería, fragmentos de juguete, pilas,
etc., debiendo tener cuidado muy especial con los objetos punzocortantes
y las pilas que pueden producir complicaciones graves (pergoraciones y
quemaduras).
Los síntomas principales están dados por el tamaño y localización
del cuerpo extraño, y éstos, deberán ser informados inmediatamente
a su médico Pediatra, quien valorará cada caso en particular y
normará la conducta a seguir. La presencia del cuerpo extraño a
nivel del estrecho cricofaríngeo puede producir dolor para deglutir,
salivación, náuseas o vómito, sensación del objeto y manifestar
dolor en cuello o tórax, y si el cuerpo extraño es grande comprime
la tráquea y produce manifestaciones de insuficiencia respiratoria.
El diagnóstico se basa en la observación del accidente y/o la
sintomatología clínica y cuando se trata de un objeto radiopaco, se
puede solicitar una radiografía de tórax que incluya el cuello y la
mitad del abdomen para precisar el lugar donde se encuentra alojado el
cuerpo extraño.
Una vez que se ha realizado el diagnóstico de la presencia de un
cuerpo extraño en el tubo digestivo es importante conocer las
características y localización de éste y la presencia o no de
síntomas para decidir la conducta a seguir, así se tiene que cuando
se trata de una moneda y ésta se localiza en el esófago su
extracción debe ser efectuada en cuanto se realiza el diagnóstico,
pero si ésta se localiza en el estómago y no causa síntomas hay
autores que los observan hasta por 21 días antes de su retiro y en
caso que se presente dolor abdominal o náusea y vómito intermitente
su extracción debe ser inmediata, si se trata de una pila alojada en
el esófago su remoción debe ser de urgencia y bajo visión directa
ya que se ha reportado que puede producir lesiones graves como
quemadura, perforación o estenosis del esófago en menos de 48 horas,
si se localiza en estómago la observación no debe ser por más de 48
horas, si no continúa su descenso debe de ser removida, cuando pasan
al intestino debe tomarse una radiografía de abdomen cada tres días
y si permanece en el mismo lugar en dos placas o presenta datos de
dolor o irritación peritoneal, debe ser extraída quirúrgicamente.
Los cuerpos extraños puntiagudos, cortantes o alargados deben ser
extraídos al momento que se realiza el diagnóstico si están
accesibles al manejo endoscópico ya que de no hacerlo pueden llegar a
perforar el órgano donde se localice, si se encuentran en intestino
delgado deben ser seguidos por medio de radiografías de abdomen y si
persiste en el mismo lugar en dos o más placas o presenta datos de
irritación abdominal debe ser retirado quirúrgicamente.
El pronóstico suele ser bueno cuando se realiza a tiempo el
diagnóstico y se efectúa el procedimiento endoscópico adecuado por
personal con experiencia.
Por
tal motivo NO
se deben dejar objetos al alcance de los niños de tamaño que puedan
llevarse a la boca y por consiguiente deglutirlos accidentalmente.