Las deformidades torsionales
se refieren a aquellas que producen una alineación o marcha en
rotación interna (hacia adentro) o externa (marcha con las puntas hacia
fuera) de las extremidades inferiores.
Para comprender mejor estos
problemas debemos de saber que las extremidades inferiores rotan
internamente durante la séptima semana de embarazo, llevando al dedo
gordo del pie hacia la línea media. Después de nacer el bebé y con el
crecimiento la torsión interna del fémur (hueso del muslo; entre la
cadera y la rodilla) disminuye de 30 grados en el recién nacido a unos
10 grados en la vida adulta. La tibia (hueso de la pierna; entre la
rodilla y el tobillo) sufre una rotación externa de los 5 grados al
nacimiento a los 15 grados en la edad adulta. Debido a que con el
crecimiento tanto la tibia como el fémur rotan hacia afuera, la mayor
parte de los niños con marcha en rotación interna tienden a mejorar
con el tiempo; sin embargo los que tienen torsión externa pueden no
mejorar e incluso empeorar.
En la evaluación de los
niños con problemas torsionales es importante contar con una historia
clínica apropiada, ya que la marcha en rotación tanto interna como
externa se puede relacionar a problemas neuromusculares (niños
prematuros o de bajo peso, retraso en el inicio de la marcha,
movimientos anormales, trastornos del aprendizaje, etc.) . También es
importante saber si existen antecedentes en la familia, ya que en
algunos casos existen tendencias familiares de mala rotación.
Es muy importante que si existe un problema
rotacional, se realice una evaluación completa por su Pediatra u
Ortopedista Pediatra, para determinar:
1) Si existe o no un problema de
rotación
2) Que tan severo o serio es este
3) Si el problema proviene de la Cadera,
de la pierna o del pie
4) La necesidad o no de Estudios
complementarios como Radiografías o la Valoración por un
Neurólogo Pediatra
5) Un Plan de Manejo y un Pronostico
6) Vigilar la evolución y respuesta al
manejo instituido.
La evaluación clínica del
paciente incluye el verlo caminar para establecer hacia donde apuntan
los pies, y rodillas. Posteriormente se realiza un examen de la
movilidad de la cadera, tanto en rotación interna como externa y se
checa la torsión de la tibia y la forma y alineación del pie. El
medico evaluador deberá descartar la posibilidad de enfermedades
neurológicas o malformaciones de huesos o articulaciones como causa de
la deformidad torsional. En algunos casos seleccionados se requiere de
radiografías para complementar la evaluación.
En la gran mayoría de las
ocasiones la "deformidad torsional" es mínima, se encuentra
dentro de los limites normales para la edad y responde a medidas
sencillas como evitar vicios de postura al estar sentados o acostados.
Ya que muchas de estas deformidades torsionales son ocasionadas por
malas posturas de las extremidades al estar el bebe en el útero
materno, o por malas posiciones al estar dormido o sentado. En ocasiones
se recomienda a los padres el realizar ejercicios de estiramiento para
ayudar a la más rápida resolución de esta mala posición de las
extremidades. En los niños mayores ejercicios para fortalecer los
músculos rotadores externos tales como el patinaje, ballet o bicicleta
pueden ayudar a acelerar el proceso de corrección espontánea que
generalmente ocurre con el crecimiento.
La gran mayoría de los
problemas torsionales tienden a la mejoría espontánea en los primeros
anos de la vida. En el pasado se recomendaba el uso de "zapatos
ortopédicos" plantillas, virones, aparatos ortopédicos tales como
"Twisters" o cables desrrotadores, Férulas nocturnas para
mejorar la alineación, etc. Ya ha sido demostrado con estudios
científicos realizados en los últimos 20 años, que la utilidad de
este tipo de "aparatos ortopédicos" es nula, además de que
es cara, incomoda, antiestética y produce severos problemas con la
imagen personal de los niños y adolescentes que son forzados a
utilizarlos. Varios estudios han demostrado los severos danos
psicológicos y de adaptación al grupo que este tipo de aparatos
producen. Incluso algunos de ellos como los "Twisters" y las
Férulas Metálicas Nocturnas pueden producir deformidades secundarias
en rodillas y tobillos.
En los raros casos (menos
del 1%) en los cuales no se produce una corrección espontánea de la
deformidad torsional, y cuando esta persiste después de los 10 años de
edad. Una opción para corregir el problema rotacional es el de realizar
una cirugía para mejorar la alineación de los huesos. En estos raros
casos la corrección se obtiene en forma rápida y satisfactoria, pero
implica una operación en la cual se realiza un corte en el hueso,
corrección de la rotación y fijación con algún tipo de material
metálico (placas, tornillos o clavos) para mantener la corrección
obtenida hasta la cicatrización del hueso. En muchos casos, se requiere
de un segundo procedimiento para el retiro de dichos implantes
metálicos unos meses o anos después de la cirugía inicial.
EN RESUMEN:
- La gran mayoría de
los problemas torsionales son secundarios a las malas posturas de
las extremidades inferiores, antes y/o después del nacimiento.
- Casi todos los niños
que tienen marcha con "las puntas hacia adentro" tienden a
la mejoría espontánea con el crecimiento y no requieren de manejo
ortopédico especifico.
- La "marcha con
puntas hacia afuera" tiene menos posibilidades de corregirse
espontáneamente.
- Los problemas
torsionales son principalmente un problema estetico y rara vez
producen problemas funcionales, dolor y/o desgaste de las
articulaciones vecinas.
- El uso de
"aparatos y zapatos ortopédicos" ha sido descartado, ya
que se ha demostrado su ineficiencia en estudios científicos
realizados en los últimos anos
- El manejo consiste
principalmente en evitar vicios de postura (al estar acostado o
sentado), ejercicios de estiramiento y actividades que promueven la
rotación externa, tales como ballet, patinaje, bicicleta, etc.
- En raras ocasiones, la
cirugía puede ser un método efectivo de corrección para algunas
deformidades que persisten mas allá de los 10 años de edad.