" UNA PEQUEÑA HISTORIA "

Colaboración

Dr. Alfredo Villanueva Ramírez.

Pediatría---Adolescencia.

 

    Había una vez un niñito bello, cariñoso, considerado y alegremente obediente. El niño era la luz de los ojos del padre, y la madre gozaba mirándolo. Los maestros de la escuela a la que asistía el niño enviaban brillantes informes sobre el progreso escolar y la exitosa integración social del alumno.A menudo la familia hacia magnificas cosas juntos : a veces realizaban caminatas y campamentos, o practicaban juegos en el prado frente a la casa, otras veces visitaban familiares, museos y restaurantes y en ocasiones hallaban placer en cosas tan simples como tenderse en el piso de la sala con las historietas de los domingos en las mañanas soleadas de invierno.

     Pero un dìa....no mucho después de que la familia hubiera celebrado el decimotercer cumpleaños del niño, comenzó a percibirse en la casa un clima sombrío. El niño empezó a experimentar ciertos cambios físicos que lo hicieron sentir torpe y poco atractivo y que se tradujeron en un malhumor dirigido a los otros. El niño ya no era tan considerado como antes, y cuando sus padres se lo hicieron notar pareció molestarse con la critica, retrayéndose.

      Los padres , que se consideraban razonablemente esclarecidos, al principio aceptaron los cambios con cierto curioso pesar, esperando que con el tiempo el chico volviera a ser feliz y alegre. Pero en realidad, a medida que fue pasando el tiempo, el niño pareció cada vez menos feliz y alegre y, en verdad en ocasiones la presencia malhumorada del muchacho ensombrecía la vida de toda la familia.

     Nada resultaba para recuperar al niño, Ni la amabilidad, ni los ruegos, ni las reprimendas, ni la suspensión de privilegios, ni el castigo directo. De hecho, cuanto mas se esforzaban los padres para hacer cambiar al hijo, en mayor medida respondía el muchacho de manera desagradable. A pesar de su sorpresa y renuencia en admitirlo, debieron reconocer que el hijo ya no confiaba en ellos. El muchacho rechazaba todo consejo, a veces negándose incluso a escuchar. Parecía, además, que el chico ya no los quería, aun mas parecía despreciarlos. Las notas escolares del muchacho empezaron a decaer y se sospecho que tal vez estuviera experimentando con las drogas y el alcohol. Cuando se lo encaro con esas sospechas, rehusó contestar con franqueza. Empezó a frecuentar a un grupo de muchachos poco recomendables.

       El hecho es que el niñito bello, cariñoso, considerado y alegre se había transformado, metamorfoseado repentinamente en un extraño, poco atractivo, insolente, desconsiderado y tiránico. Lo mas angustiante de todo era que, de cuanto los padres trataran de hacer, la situación parecía deteriorarse día a día.

       ¡ Que sucedió con nuestro hermoso chico? , "se preguntaban los padres " ¡ Nos equivocamos en algo durante la crianza? ¡ Como pudo sucedernos a nosotros algo así? ¡ Donde ira a terminar esto?.

      Los padres se sentían impotentes, confundidos, atemorizados incluso hasta el punto del pánico de que su chico hermoso, cariñoso, considerado y alegremente obediente se estuviera convirtiendo en un muchacho desaliñado, deshonesto, incapaz de lograr objetivos, desobediente, indisciplinado e irresponsable. El pronostico: el muchacho estaba en camino de convertirse en un marginado de la sociedad, en un parásito, en un drogadicto, en un criminal, en un malhechor, en un ¡asesino¡

      Para quienes vemos adolescentes, esta es la clase de atemorizada queja que escuchamos cada dìa en la consulta, de padres con hijos e hijas adolescentes. Esos padres--- y sus hijos están sufriendo realmente. No hay nada divertido ni gracioso en la angustia de acompañar a un muchacho (a) problematizado a través de los años de la adolescencia hasta la joven adultez.