El dolor abdominal es una queja frecuente de niños que acuden a su médico
pediatra o al servicio de urgencias, habitualmente tienen una sensación
de malestar que varía entre leve e intenso localizado en abdomen, a
veces puede ser el inicio de un cuadro recurrente o crónico y otras
veces es de una infección seria que puede comprometer la vida.
Puede ser secundario a varias alteraciones:
-
Intra
abdominales como: gastroenteritis, intoxicación alimenticia, úlcera
péptica,
-
Extra
abdominales como: neumonía, amigdalitis, contusiones musculares,
enfermedades generales: síndromes vírales, leucemia,
diabetes sacarina, y
por último dolor abdominal funcional.
La valoración del niño con dolor abdominal es una tarea importante y a
menudo difícil, el interrogatorio y la exploración física deben ser
muy cuidadosos e intencionados, se debe insistir en los antecedentes
traumáticos, sin olvidar que cada edad tiene enfermedades propias o mas
frecuentes por ejemplo: en la etapa de recién nacido los padecimientos
son habitualmente congénitos o ligados a sus propios problemas
neonatales, así como también la iniciación o cronicidad del dolor.
El niño con traumatismo abdominal debe abordarse de una manera
diferente, el interrogatorio directo o indirecto estará encaminado a
descubrir el agente y el mecanismo del trauma.
Frecuentemente el dolor se acompaña de vómitos, diarrea y fiebre, esta
tríada se produce mas a menudo en caso de gastroenteritis, sin
embargo pueden presentarse también en el lactante con apendicitis aguda
haciéndonos difícil establecer su diagnóstico.
El tipo de dolor nos orienta cuando el niño puede identificarlo
claramente, como tipo cólico y
en niños menores lo interpretamos por la secuencia y la intensidad del
llanto.
La intensidad del dolor depende de la edad y el umbral de cada paciente
para tolerarlo.
La irradiación es difícil aclararlo en los niños de cualquier edad,
la duración es mas difícil saberlo por el tiempo transcurrido desde el
inicio del llanto o bien en niños mayores de 5 años puede obtenerse un
dato fidedigno.
Si se acompaña de sangrado rectal habitualmente nos orienta hacia
patología colónica, si es intensa y sin moco podría ser debida a
retención fecal y presencia de cisuras anales, pólipos, prolapso
rectal o un divertículo, cuando este sangrado se presenta en forma de
“jalea “, debe despertar la sospecha de una invaginación o vólvulo
de intestino.
Con esto nos damos cuenta de la gran diversidad de padecimientos que se
manifiestan con DOLOR ABDOMINAL y la
dificultad para poder hacer un diagnóstico preciso si no se lleva a
consultar al niño, pero es muy común que los padres llamen durante el
día y mucho más por la noche para consultar sobre este problema y con
la intención de que se les de algo para calmar su problema.
Lo correcto es que cuando se tenga esta sintomatología acudan
con su médico o a un Servicio de Urgencias a la brevedad posible para
que se le explore y a su vez pedir algunos exámenes si fuera necesario,
en lugar de darles como es muy común; te, analgésicos antiespasmódicos y en ocasiones hasta
antibióticos ocasionando con esto que la sintomatología se enmascare y
le cause mas problemas al niño, al retrazarse el diagnóstico y
tratamiento correctos.